Cuando alguien se plantea viajar a Camboya, lo primero que le viene a la cabeza son los majestuosos Templos de Angkor (aquellos que dio a conocer al mundo la actriz Angelina Jolie columpiándose entre ruinas en la taquillera Tomb Raider).

Sin embargo, Camboya es un país desconocido para el mundo y con muchos puntos a lo largo de su país no tan conocidos e igualmente interesantes y atractivos para un viajero como tú.

Por eso hoy te dejamos una lista con algunas de las cosas que debes hacer, ver y visitar cuando vengas a este hermoso país.

  1. Ver amanecer en Angkor Wat, Siem Reap Camboya
    Todo el mundo lo hace y aún así, no puedes perdértelo; No vas a creerte la cantidad de gente que aparece a las 5:30 de la mañana para ver este espectáculo. El verdadero truco para evitar las multitudes es encontrar un sitio elevado para sentarte a admirar este espectáculo increíble sin que nadie te tape la visión. (Truco: aléjate de las rutas principales y encuentra asiento en las escalinatas de los templos que se encuentran alrededor).
    Angkor Wat fue construido a principios de 1100 para que fuera la residencia después de la muerte del rey Suryavarman II. Tardó en construirse treinta años y no fue descubierto hasta que Francia colonizó Camboya a mitad del siglo XIX. Lo que los franceses descubrieron en mitad de la jungla -y casi engullido por ella- fueron los restos intactos de lo que ahora es considerado como una de las Maravillas del Mundo. Aquí es fundamental tener un buen guía que te muestre y explique el significado de los espectaculares bajorrelieves esculpidos en las paredes que escenifican varios niveles del paraíso y del infierno -algunos realmente inquietantes-, así como algunas de las 1800 bailarinas talladas en la piedra.
    Aviso: cuidado con los monos. Están por todas partes y pueden intentar robarte lo que lleves en la mano o hasta perseguirte si los molestas.
  2. Visitar Angkor Thom, Siem Reap, Camboya
    Un complejo no tan reformado como Angkor Wat con 5 puertas de accesos y elementos muy interesantes, como su entrada flanqueada a cada lado por estatuas de piedra -54 demonios a la izquierda y 54 dioses a la derecha- que parecen jugar a tirar de la soga con una larguísima serpiente sagrada Naga. Algunas de las cabezas de los guerreros fueron saqueadas durante la Guerra de Vietnam. Los bajorrelieves aquí tienen menos que ver con la vida después de la muerte y más con aspectos del día a día de los antiguos Khmer: hombres jugando al ajedrez, mujeres cocinando o dando a luz. Un foso de más de 100 metros de anchura y 12 km de longitud rodea el complejo de Angkor Thom y en la temporada seca es muy frecuente avistar en él vacas y búfalos de agua pastando, niños locales jugando o agricultores cultivando. De hecho existen residentes en el interior de las puertas de Angkor Thom, algunos de ellos probablemente sean descendientes de los antiguos Khmer. Encontrarás también numerosos Wat (templos budistas) en el interior, dos de ellos cerca del Templo de Bayón. Se trata de templos activos, en los que verás con frecuencia a monjes, visitantes e incluso algunas ceremonias religiosas.
  3. Haz una parada en Artisans d’Angkor, Siem Reap, Camboya
    Observa a los mejores artesanos del país a la obra en esta escuela profesional dedicada a apoyar y profesionalizar la tradición artesana camboyana, quizás compra algo en su variopinta tienda en la que encontrarás la mayor variedad de artículos de seda cultivada por ellos mismos y trabajada enteramente a mano . Nosotros nos fuimos de allí con algunas cajitas talladas en plata y algunos pañuelos de seda salvaje pintados a mano. Aquí puedes encontrar de todo, desde textiles hasta muebles y absolutamente nada tiene desperdicio.
  4. Almuerza en New Hope Restaurant, Siem Reap.
    Aquí no sólo disfrutarás de uno de los mejores almuerzos en la ciudad, sino también sentirás que pones tu granito de arena al saber que se trata de una escuela profesional para ex trabajadores sexuales, una escuela primaria para niños en situación de riesgo así como una clínica médica gratuita.
  5. Date una vuelta en Tuk-Tuk hasta el centro de Siem Reap.
    Este ágil medio de transporte -básicamente un carrito para 4 personas tirado por una motocicleta- funciona en cualquier tipo de calle, avenida, carretera o callejón de tierra batida en Siem Reap. Sólo tarda pocos minutos en en llegar a cualquier sitio y es una manera fantástica -y muy muy barata- de visitar la ciudad de manera panorámica.
  6. Piérdete en Pub Street y los Night Market de Siem Reap.
    Un área con la atmósfera de un eterno Carnaval o un Mardi Gras en New Orleans, con decenas de restaurantes, bares y “spas”. Puedes cenar estupendamente en cualquiera de estos y después zambullir tus pies en una de las numerosas peceras con el cartel “fish pedicure” que pululan por la zona. Si eres muy sensible a las cosquillas o les tienes pánico a los peces no lo hagas.
    En los Night Market (mercado nocturno) encontrarás ofertas de todo tipo para comprar desde hamacas de cuerda, estatuas, inciensos, tés, especias hasta pantalones de seda o gafas de sol de imitación.
  7. Navega por las Aldeas Flotantes en el lago Tonle Sap, Camboya
    Este excursión de un día por los llamados Floating Villages (aldeas flotantes) te abrirá los ojos sobre los medios de subsistencia de la población que vive en estas aldeas pesqueras en Camboya. 
    Miles y miles de personas viven su vida cotidiana en palafitos, chozas construidas en el agua sobre estacas muy altas para que no se inunden durante las épocas de lluvia cuando el nivel del lago sube casi hasta la puerta de entrada. Verás niños remando con bebés en pequeños barcos, animales de granja criados en corrales flotantes, una verdadera ciudad sobre el agua.
  8. Viaja 6 horas en bus desde Siem Reap a Phnom Penh, Camboya
    La Ruta 06 que une Siem Reap con la capital atraviesa la auténtica Camboya rural
    Verás desde hermosas chozas y senderos tan frondosos en los que sólo puede circular una bici o una pequeña moto, ventas de fruta fresca y el delicioso arroz glutinoso –sticky rice– en bambú. En los arcenes, decenas de vendedores proporcionan a los motoristas gasolina de color amarillo vivo almacenada en botellas de vidrio. Verás también los tradicionales sombreros cónicos de fibra despuntar aquí y allá en los campos de arroz, verás como el tráfico se para para dejar pasar a vacas muy muy delgadas, carros repletos de heno hasta lo imposible tirados por imponentes búfalos de agua, niños y niñas en uniformes impecables pedaleando hacia la escuela, mercados, pueblos de influencia colonial francesa, camiones repletos de bolsas y bolsas de arroz, motociclistas llevando imposibles cantidades de pollos sin desplumar, o mangos, o sillas y mesas, o piñas tropicales, vamos, un espectáculo paisajístico y, por supuesto, las famosas arañas fritas.
  9. Comer insectos fritos
    Comer una araña frita (o ver a alguien más comiéndosela) es algo que sólo se hace una vez en la vida. Hay una parada en la Ruta 6 de Camboya que ofrece bandejas surtidas de delicias como tarántulas fritas, grillos, gusanos y pájaros. Dicen que saben riquísimas. Si no te ves con tanto apetito, venden también plátanos y mangos para los no comedores de insectos.

  10. S-21, el Museo del Genocidio Tuol Sleng, Phnom Penh, Camboya
    Pol Pot, el que fue dictador de Camboya, dirigió a los Khmer Rouge a ejecutar la muerte de casi tres millones de camboyanos entre 1975 y 1979. El lugar que una vez era la sede de un pacífico instituto de educación secundario se convirtió en ese entonces en un centro de interrogatorio y tortura del cual los que sobrevivieron se cuentan con los dedos de una mano. Intelectuales, religiosos, médicos, maestros y cualquiera que hablara idiomas fue recluido y torturado hasta la muerte. Los pocos que sobrevivían eran conducidos a los campos de exterminio para su ejecución final. El S-21 es hoy en día el Museo del Genocidio Tuol Sleng, abierto al público para recordar y enseñar para que holocaustos como éste no vuelvan a ocurrir nunca más.
  1. Los campos de exterminio
    A 15 kilometros de Phnom Penh, Camboya, este monumento del genocidio camboyano no tiene igual en el mundo, abarrotado de cráneos y huesos. El monumento más conocido de los Campos de la Muerte está en la aldea de Choeung Ek, construida alrededor de fosas comunes de miles de víctimas, la mayoría de las cuales fueron ejecutadas luego de haber sido trasladadas desde la Prisión S-21 en Phnom Penh. Varias docenas de fosas comunes están visibles, muchas de las cuales aún no han sido excavadas. Es normal que tras fuertes lluvias salgan a la superficie huesos y vestimentas debido al gran número de cuerpos que aún se encuentran enterrados en fosas comunes poco profundas. De ser encontrados, se les pide a los visitantes notificarlo a los funcionarios del parque o al guía turístico.
  1. Báñate en las playas paradisiacas de Sihanoukville y Koh Rong
    A pocas horas de Phnom Penh, la principal razón para parar aquí son sus playas de arena clara y fina, no tan abarrotadas como las de Tailandia. Te costará elegir tu playa favorita. Nuestro consejo es que si prefieres tranquilidad, hacer windsurf o kayak, te decantes por la Playa de Otres. Si por otro lado lo tuyo son las fiestas en la playa hasta el amanecer te recomendamos Serendipity o Victoria.
    Pero si lo que te pierde son las playas desiertas paradisíacas, te recomendamos que te subas a uno de los numerosos ferrys desde el muelle principal de Sihanoukville que te llevarán a la isla de Koh Rong o Koh Rong Sanloem, donde decenas de playas prístinas te inducirán a la tentación de contemplar el mar y simplemente dejar la vida pasar, un día tras otro. Entre un mar turquesa, arena blanca como la harina y palmeras cocoteras que llegan casi hasta la orilla, podrás interrumpir la contemplación haciendo senderismo, buceo o esnórquel. La comida es riquísima. Un consejo: lleva dinero en efectivo suficiente pues no hay muchas maneras de utilizar la tarjeta bancaria en la isla.
  2. Nada con el plancton fosforescente. Koh Rong. Camboya
     Siempre has querido hacerlo. Es necesario que sea de noche para admirar la bioluminiscencia del plancton y se ve desde muchos sitios de la isla. Simplemente trata de buscar un lugar con la menor iluminación ambiental posible, posiblemente en un día sin luna llena. Para que el plancton se “encienda” tienes que meterte en el agua y “molestarlo” un poco. Nadar con el plancton que se ilumina es una experiencia mágica que recordarás para toda tu vida.
  3. Prueba una de las mejores pimientas del mundo en Kampot, Camboya 
    En otros tiempos conocida por su producción de sal y pimienta, Kampot es una ciudad apacible junto a un río. Puedes pasarte días simplemente contemplando el río, comiendo noodles en el mercado o pedaleando por sus hermosas colinas… Es el plan perfecto. Su pimienta ha sido recientemente galardonada con la Indicación de Origen Protegida por su calidad y singularidad, pues crece en un terreno rico en minerales a los pies de la montaña. Si lo que te apetece es algo más de aventura, escápate a 20 kilómetros de Kampot y visita la ciudad colonial francesa fantasma Bokor Hill Station. Originalmente concebida como un lugar de retiro para los colonos, el lugar fue abandonado cuando los Khmer Rouge tomaron control del área en los años setenta y ha permanecido congelada en el tiempo desde entonces.

    © Hilary McNevin

  4. Date un chapuzón en el cráter del volcán Yaek Laom, en Banlung, Camboya
    En Banlung encontrarás un pueblo perdido en las montañas de Camboya cerca de la frontera con Vietnam, en la provincia de Ratanakiri, llamada “de las tierras rojas”. Si llegas hasta aquí serás uno de los pocos visitantes que se atreven a sortear el típico recorrido turístico de Camboya. En este lugar auténtico encontrarás tres cascadas con agua durante todo el año. Una de ellas, la de Cha Ung, tiene una caída de más de 20 m. y se puede recorrer por el interior. En la cascada de Katieng puedes dar un paseo en elefante por una zona de bosque tropical, además de disfrutar de la propia cascada, bastante bonita pues esconde una cueva en su interior. La tercera es la cascada de Kachanh, con una pasarela colgante que cruza el río, menos espectacular que las otras dos pero con una agradable zona de baño en la parte superior, justo antes de la caída del agua. El lugar de visita imprescindible es el lago circular Yeak Loam, a 11 km. de Banlung, en el cráter de un volcán. Tiene una profundidad de más de 40 m. en su parte más profunda y está perfectamente adaptado como zona de baño pues dispone de varias plataformas que lo facilitan. Una de las cosas más bonitas que se pueden hacer en el lago, aparte de darse un refrescante baño, es seguir un sendero que sale de la zona por la que se llega al lago, y que recorre este por todo su perímetro, es un paseo de aproximadamente hora por un camino llano que atraviesa toda la vegetación tropical que rodea al lago.

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