Después de la guerra civil y genocidio que tuvo lugar entre 1975 y 1979, muchos refugiados de varios campos fronterizos regresaron a Camboya. Entre ellos había un grupo de nuevo jóvenes que querían ayudar a reconstruir el país, usando el arte como herramienta para hacer frente al trauma, la pobreza y el abuso. Así nació la Asociación Phare Ponleu Selpak, «La luminosidad del arte». Hoy en día dicha asociación juega un papel fundamental en la revitalización de las artes y la cultura camboyana a través de la ejecución y las clases de artes visuales, la educación y el apoyo social.

El Circo Camboyano, nació en 1994 como un proyecto dentro de Phare Ponleu Selpak, con el claro objetivo de dar un futuro los niños y jóvenes más pobres y sin familia que les sustente. Con los años, el Circo Camboyano ha ido evolucionado hasta convertirse en una producción que fusiona la tradición circense (sin animales) con la danza moderna, el teatro y la interpretación. Centra su apuesta de entretenimiento en espectáculos muy vitalistas, con toques de humor y una historia que lo articula todo. Al igual que el Cirque du Soleil, aunque de forma más modesta, sus troupes recorren el mundo ganando en fama y reconocimiento.

“Cuando era joven, me encantaba correr, saltar y jugar como si no hubiera un mañana. Como niño, me hacía sentir libre. Esto es fundamental sobre todo para los niños y niñas que no tienen nada; es la única forma que tienen de a mano de desarrollar su cuerpo y su mente”. (Khuon Det, uno de los 8 fundadores)

Phunam Pin, la niña que rezaba a la luna llena.

Hoy en día Phunam Pin, a sus 27 años es un nombre consagrado dentro del circo a nivel mundial. A temprana edad, comenzó a recibir clases en la Escuela de Circo de la asociación, en Battambang, donde comenzó a destacar. A la edad de 16 pudo ir a La Escuela Nacional de Circo de Hanoi (Vietnam), donde alcanzó el grado más alto de cualificación. Desde entonces, ha actuado en Francia, Corea, Japón, Hong Kong, Tailandia…y la lista continúa.

“Nací en el campo en una familia muy pobre. Tengo 3 hermanas y un hermano, éste último desgraciadamente murió. Mi padre era alcohólico, lo que lo hacía muy violento en casa, especialmente con mi mamá. No sé por qué mi padre se comportaba de esa forma, o lo que le hacía beber tanto. Tal vez el estrés por no ser capaz de mantener a su familia.

Mi madre, por el contrario, trabajaba y trabajaba muy duro para traer algún dinero a casa. Mis hermanas y yo también tuvimos que trabajar desde edad temprana para echar una mano. Nos levantábamos a las 4 o 5 de la mañana, y con otros niños en las mismas circunstancias caminábamos en dirección a la ciudad en busca de los lugares donde se acumulaba la basura. Lo removíamos todo para recoger cualquier cosa que pudiera ser reciclada o vendida.

En realidad, era una actividad bastante peligrosa para una niña pequeña, ya que con frecuencia nos encontrábamos con gente enloquecida que quería apalearnos o lanzarnos sus perros; gente que no les gustaba que los niños de la basura merodearan cenca de sus casas y/o negocios. Simplemente no confiaban en nosotros porque pensaban que les íbamos a roban o algo por el estilo».

«Cuando ahora miro hacia atrás, lo vulnerables que éramos, me dan ganas de llorar. A las 8 de la mañana regresábamos corriendo a casa para lavarnos e ir al colegio, pero solo por la mañana, ya que por la tarde regresábamos a la ciudad para buscar madera o cualquier otro material que ardiera a fin de poder cocinar, ya que no teníamos electricidad.

Cuando tenía 11 años, mi profesor se acercó y me preguntó si quería aprender alguna destreza, como ser artista de circo. Al principio pensé que el circo y las acrobacias era algo muy complicado para mí, con lo que decidí comenzar con la pintura, luego me interesé por el baile, luego la música…pero mi profesor seguía diciéndome; ¿y por qué no el circo?

Así que comencé a trabajar duro para dominar los ejercicios y rutinas, y ahora soy una artista circense.»

«Cuando aún era adolescente, solía rezar a la luna llena pidiéndole buena suerte, y lo hacía de forma persistente; rezaba y rezaba, para ser fuerte e inteligente.»