En Sedatours sabemos que ahora no es tiempo de viajar, sino de quedarse en casa. Sin embargo déjanos acercarte nuestro destino #Camboya, para que puedas soñar con otros mundos y desconectar hasta #cuandoestoacabe.

Cada sociedad y cada tiempo tiene sus héroes. Algunas veces, si las condiciones son favorables a la vida y al bienestar, puede que simplemente nazcan, vivan y mueran casi sin haber ejercido. Sin embargo, cuando las cosas se tuercen y realmente se les necesita, comienzan a trabajar silenciosamente por el bien común, aun poniendo en riesgo sus propias vidas.
La crisis que estamos viviendo ha puesto de manifiesto la actitud entregada y responsable de muchas personas, a los que rescatamos cada tarde del anonimato con nuestros aplausos desde balcones y ventanas.

En Camboya, desgraciadamente han sobrado las razones para que héroes y villanos hayan proliferado. La magnitud y el horror del genocidio de los Khmeres Rojos, donde el 25% de la población fue aniquilada, preparó el escenario para que se dieran historias de vida realmente asombrosas.

A continuaciòn te presentamos el primero de varios testimonios que no te dejará indiferente:

1. Arn Chorn Pond, el flautista milagro.

“Si todos los niños del mundo aprendieran música y arte, no habría guerras ni destrucción”

Música en el infierno

Arn Chorn-Pond tenía 10 años cuando fue llevado, junto con otros 700 menores, a un templo budista convertido en centro de exterminio por los Khmeres Rojos. Durante los dos años que duró su confinamiento, vio morir a su hermana y a la mayoría de sus compañeros. Fue testigo de torturas, ejecuciones en masa, y canibalismo, y lo que es peor, fue obligado a hacer cosas horribles bajo amenaza de muerte.

“No estás vivo ni tampoco muerto, simplemente eres un muerto viviente”

Allí conoció a un maestro de música que le enseño a tocar la flauta y el khim, (un tipo de dulcémele camboyano) junto a otros cuatro niños. Después de sólo cinco días de aprendizaje, Chorn Pond y otro chico fueron escogidos para cantar canciones de propaganda a los guardianes del campo. Los otros tres niños y el maestro fueron asesinados.

«El día que trajeron a otro maestro para reemplazar al anterior,» recuerda Chorn Pond, «les rogué por favor que no lo mataran. Les dije que todavía no había aprendido bastante, ofreciéndome a morir yo en su lugar.»​

La llamada de la selva

Cuando las tropas vietnamitas invadieron Camboya, los 60 niños que aún quedaban con vida, fueron convertidos en niños soldados y enviados al frente como escudos humanos. Quienes rehusaban, recibían un disparo en la cabeza.

Chorn Pond cuenta como, día tras día, veía a sus amigos caer acribillados a derecha y a izquierda sin poder hacer nada por ellos. La pesadilla duró 3 meses. Un día, aprovechando la confusión, consiguió huir internándose en la selva. Durante muchos meses logró sobrevivir siguiendo a los monos, comiendo lo mismo que ellos comían, y pescando con sus manos desnudas.

A finales de la década de 1980, enfermo de paludismo y pesando sólo 27 kilos, logró cruzar la frontera con Tailandia, donde un soldado lo encontró y lo llevó al campo de refugiados de Sa Kaeo.

“Yo nunca fui consciente de hacia dónde me dirigía, y mucho menos de que había cruzado una frontera. Para mí, la selva era infinita y la tierra era plana.”

Meses después de su llegada al campo, Arn Chorn Pond fue pisado accidentalmente mientras dormía por un voluntario americano de las Naciones Unidas. Al instante, Chorn Pond le agarró la pierna con fuerza y le increpó durante una eternidad. Fue tanto lo que se hizo notar, que el voluntario lo adoptó junto con otros niños y lo llevó a los Estados Unidos.

Sobrevivir al enemigo interior

“Cuando mi padre adoptivo me llevó a un instituto de secundaria en New Hampshire, era la primera vez que pisaba un centro educativo, y no sabía lo que iban a hacer conmigo. No hablaba inglés, me decían “mono” por el color de mi piel, y para comer no entendía por qué me daban una cosa redonda asquerosa en lugar de arroz. Sólo pensaba en quitarme la vida”.

En 1985 se graduó en la Academia Gould de Maine, luego asistió a la Northfield Mount Hermon School y, posteriormente, a la Universidad de Brown. En 1992 Chorn Pond recibió un graduado en ciencias políticas por el Providence College. Durante su periplo académico fundó el Children of War (Niños de la guerra), una organización dedicada a la ayuda a jóvenes que han sufrido los efectos de la guerra u otros traumas como el abuso infantil, la pobreza, el racismo, etc.

Pero Arn Chorn Pond sabía en su fuero interno que en algún momento tendría que regresar a Camboya para enfrentar su pasado y construir un futuro.

El regreso

Así, a mediados de los 90, sin un propósito definido, regresó a su pueblo natal con la esperanza de encontrar con vida a alguien de sus parientes, familiares y/o amigos. Después de una búsqueda larga e infructuosa, un día, milagrosamente, se encontrón con el que había sido su maestro de música en el centro de exterminio. El señor Meg, que así se llamaba, había sobrevivido a los años de posguerra cortando el pelo y emborrachándose cada tarde, pero internamente estaba destruido.

“¿Dónde has estado estos años?, le preguntó su maestro, y continuó: Por favor, búscame algo que hacer o moriré”.

Al poco tiempo de éste primer encuentro, Chorn Pond vio a una mujer en la calle que reconoció al instante. Se trataba de una famosa cantante de ópera camboyana, cuya notoriedad se remontaba a los años anteriores al genocidio.

“Al ver aquel rostro tan familiar la llamé por su nombre, y ella me respondió llamándome hijo. Ese fue el momento en el que nació Cambodian Living Arts.”

Durante los años que duró la guerra, el 90% de los artistas y maestros de música fueron exterminados, y los que habían logrado sobrevivir permanecían en el anonimato presa del miedo y la extrema necesidad. Era cuestión de tiempo que todo el legado cultural y artístico de Camboya desapareciera para siempre en una fosa común.

Melodía de la sanación

En 1998, Arn Chorn Pond, inicialmente conmovido por las condiciones de vida de los músicos y artistas, y más tarde comprometido con la recuperación del legado cultural camboyano, crea el Programa Camboyano de Maestros Intérpretes, (a la postre Camboyan Living Arts – Artes Vivas Camboyanas). 

“Me gustaría que Camboya se conociera por la belleza de su cultura, y no por haber sido un campo de exterminio. Hay que enseñar a los niños a interpretar y a escuchar música, así nunca se interesarán por las armas. Y si la destrucción llega y arrasa con todo, al menos les quedará la música”.

Covid-19 en Camboya, Preguntas y respuestas.

Según el Ministerio de Salud, hay 291 casos registrados, de los cuales 8 permanecen activos y en cuarentena. El primer caso se diagnosticó a finales de enero en la localidad costera de Sihanoukville.

Hasta el momento no se han registrado muertes por Covid-19 en Camboya.

A nivel interno: A principios de mayo, se cerraron los colegios, cines, salas de masaje, karaokes y restaurantes con actividad nocturna. Como recomendación se informa mediante radio, televisión, redes sociales, megafonía, locución telefónica, pantallas gigantes, y anuncios varios, de las medidas preventivas de higiene básica anunciadas por la OMS, junto con el uso de la mascarilla y un número máximo de 10 personas por reunión (contravenir la recomendación no es objeto de penalización). Paralelamente, a mediados de abril se suspendieron los actos del Año Nuevo Camboyano, así como todos los festivales y celebraciones oficiales que implicaran encuentros y/o manifestaciones en masa. Finalmente los actos por el Año Nuevo se han celebrado en agosto, con una duración de 2 semanas, y los festivales de Pchum Ben y del Agua en septiembre y octubre respectivamente. El objetivo fundamental detrás de estas medidas han sido el de activar el consumo interior y compensar en alguna medida las enormes pérdidas en el sector servicios.

Tanto los colegios privados que hayan negociado la reapertura con el gobierno, así como la primaria en la educación pública, han iniciado su actividad en los centros escolares a principios de septiembre, bajo estrictas medidas higiénicas y de distanciamiento. Se espera que a lo largo del mes de noviembre se pase a la Fase 3 y se reinstituya el horario lectivo en todas las etapas de la educación pública observando las medidas de higiene y distanciamiento habituales.

Control de fronteras: Con respecto a las medidas de control fronterizo, en el mes de marzo, Camboya prohibió oficialmente la entrada a los ciudadanos de los siguientes países: Irán, Italia, España, Francia, Alemania y los Estados Unidos.

Aunque el número de países a los que se les prohibía la entrada era limitado, la realidad es que existía un cierre de fronteras de facto, ya que la mayoría de los países, tanto de la región como fuera de ella, han prohibido la entrada y salida de personas, a lo que hay que sumar la reducción significativa del número y la frecuencia de vuelos.

A finales del mes de marzo se levanta la prohibición a los viajeros de los países anteriormente mencionados, pero se exige el cumplimiento de múltiples y costosos requisitos. A estos requerimientos hay que añadir que se ha suspendido el servicio de obtención de visado a la llegada así como el servicio e-visa. En ese sentido sólo se podrá obtener visado de entrada solicitándolo anticipadamente en embajadas y consulados de Camboya en el extranjero.

ÚLTIMA HORA:

Teniendo en cuenta el elevado número de contagiados provenientes de Malasia e Indonesia en el mes de julio, el gobierno ha decidido prohibir la entrada a viajeros provenientes de esos dos destino de forma indefinida. La medida se hace efectiva desde el 1 de agosto de 2020.

Sobre el papel si es posible, sin embargo, salvo caso de extrema necesidad, no es recomendable por las siguientes razones:

Mientras la mayoría de los países han optado por cerrar las fronteras sin más, Camboya ha seguido una vía diplomática de disuadir a los viajeros para que no vengan a no ser que tengan razones de peso. Para ello ha impuesto las siguientes medidas a la llegada:

– El viajero deberá portar un certificado médico oficial traducido y expedido en las 72 horas anteriores a la llegada, donde se especifique que se ha hecho el test del Covid-19 y está libre de él.

– Un seguro de viaje que cubra al menos 50.000 dólares.

– Igualmente al viajero se le llevará a cabo un test de confirmación en un hospital público, y deberá esperar confinado en su hotel al resultado del mismo (24-48 horas).

Si el resultado del test a la llegada diera positivo, o cualquiera de los viajeros que hubiera compartido vuelo diera positivo, todos deberán pasar una cuarentena de 14 días.

A las medidas anterior, a principios de junio se le añaden las siguientes:

– Un depósito de garantía de 3.000 dólares.

– El viajero correrá con todos los gastos derivados de las pruebas, tratamiento y confinamiento. Se entiende que el seguro de viaje cubriría dichos gastos, sin embargo, el pago se hará deduciéndolo del depósito, lo que obliga al cliente a gestionar con el seguro la forma de recuperar las cantidades.

A estos requerimientos hay que añadir que se ha suspendido el servicio de obtención de visado a la llegada así como el servicio e-visa. En ese sentido sólo se podrá obtener visado de entrada solicitándolo anticipadamente en embajadas y consulados de Camboya en el extranjero.

Por otra parte, el número y frecuencia de los vuelos que entran y salen del país es muy bajo. Para destinos de larga distancia, las alternativas vía Korea, Japón o China exigen múltiples escalas, son escasas y muy caras. Además, hay que tener en cuenta las restricciones fronterizas en otros continentes a fin de valorar si es posible alcanzar el destino final o no. Si a esto sumamos que los principales aeropuertos de conexión de la región (Tailandia, Vietnam y Singapur) permanecen con sus fronteras cerradas a cal y canto, nos hace concluir que todo no es más que un simple brindis al sol cara a la galería, pero sin ninguna trascendencia de orden práctico.

ÚLTIMA HORA:

Teniendo en cuenta el elevado número de contagiados provenientes de Malasia e Indonesia en el mes de julio, el gobierno ha decidido prohibir la entrada a viajeros provenientes de esos dos destino de forma indefinida. La medida se hace efectiva desde el 1 de agosto de 2020.

Tailandia ha abierto sus fronteras en agosto pero solo para ciudadanos tailandeses retornados y/o ciudadanos no tailandeses que cumplan una serie de requisitos, tales como: que tengan una relación directa de parentesco con un ciudadano tailandés, que posean un certificado de residencia, estudiantes del sistema educativo formal, miembros de tripulación, diplomáticos, personas con necesidad de tratamiento médico que no sea Covid-19, etc.

Para el resto del mundo se han abierto las fronteras en octubre, pero solo para turistas que soliciten un visado de 3 meses o más. Igualmente dichos turistas deberán llegar al país en vuelos charter o jet privados, ya que no se permite la entrada de vuelos comerciales, así como el cumplimiento de innumerables requisitos y someterse a una cuarentena obligatoria de 14 días a la llegada.

Dependiendo de cómo vaya la experiencia, y la evolución de los acontecimientos en Europa y en el resto del mundo, entendemos que todas estas medidas se irán suavizando y matizando, ya que el turismo es una de las principales fuentes de riqueza e ingresos, para Tailandia en primera instancia y seguido de cerca por Camboya y Vietnam. Además, a la necesidad de recuperación económica hay que añadir la oportunidad de promocionar el sudeste de Asia como un destino seguro y de bajo impacto del Covid-19.

En julio se han abierto las fronteras con corredores seguros dentro de Europa. A día de hoy se han impuesto nuevas restricciones a la medida debido a el rebrote de casos en algunos países, no obstante, la medida sigue vigente en líneas generales. En Europa la segunda ola coincidiendo con la llegada del invierno está siendo muy pronunciada, obligando a muchos países a volver a la cuarentena. Con este panorama no vemos posibilidades reales de que los viajes comiencen a materializarse y a normalizarse antes de mediados del 2021, y dependiendo de los resultados de las campañas de vacunación previstas.