«Dedicado a mi amiga María Socas, que como la seda dorada, generó un hilo corto, pero de la más alta calidad y sobrecogedora belleza. No por casualidad fue la primera persona que supo de mi pasión por este lugar.»

Fernando Abreu.

“Encontrar el futuro en las huellas del pasado”

En esta publicación descubrirás una historia inspiradora, llena de pasión, tenacidad, respeto y amor por la belleza y la delicadeza presente en la perfección: Dos atributos que requieren de infinitas dosis de paciencia y vivir en sintonía con el ritmo natural de los elementos.

En la foto, la señora Oum Sophea Pheach, principal impulsora de este proyecto repleto de esfuerzo, respeto, dedicación y belleza.

Una historia de tenacidad

Golden Silk nace como ONG en julio de 2002, con el objetivo primordial de restaurar, actualizar y salvaguardar los métodos y técnicas tradicionales de fabricación de la seda Khmer que milagrosamente habían sobrevivido a los avatares del tiempo durante milenios. Pero esa tarea requiere de mucha dedicación y no dejar nada a la improvisación. Tanto es así que el Centro no abre sus puertas al público hasta el 15 de noviembre de 2010. Es decir, durante 8 años el proyecto se dedicó exclusivamente a obtener las condiciones, la capacitación y los estándares de calidad necesarios antes de poder mostrar el resultado al mundo; ¿no es asombroso?.

Otra consecuencia lógica es que, todo el proceso de producción en Golden Silk se encuentra integrado, es decir, aquí tienen lugar todos y cada uno de los pasos necesarios en la creación de sus obras maestras; desde el cuidado de las plantaciones de moreras y la recogida de sus hojas, la gestación y cría de los gusanos, el hilado, el tejido y la confección en telares rústicos de una complejidad asombrosa, la elaboración de los tintes y los productos naturales con los que es tratada la seda… Este hecho permite un control y seguimiento constante de la calidad del producto en todas sus fases: El resultado es una colección excepcional de piezas de Ikat, Brocatel y Broché.

Galería de piezas de seda fabricadas con métodos tradicionales
en la granja de Golden Silk Pheach

Una pequeña muestra de algunas de las piezas fabricadas en Golden Silk Pheach. Su belleza y calidad se perciben inmediatamente con la vista, pero es sobre todo con el tacto, que se puede llegar a entender porque esta seda es tan preciada y valiosa.

  • Golden Silk prohíbe el uso de fertilizantes y tratamientos químicos con el fin de respetar el método tradicional y obtener una seda 100% natural.
  • El mantenimiento de las parcelas de la plantación se realiza íntegramente con animales de trabajo.
  • En todas las fases de desarrollo, Golden Silk se esfuerza en implementar el uso de energías limpias y renovables.

La seda en la actualidad: La presión del desarrollo

Mujer trabajadora en la granja Golden Silk Pheach, en Camboya

El 90% de la producción mundial de seda se obtiene de la variedad bivoltina (seda blanca) que, con el mismo programa de cultivo y la misma ingesta de hojas de morera, genera un hilo diez veces más largo; además de permitir la mecanización de las diversas etapas de producción.

En ese sentido, la constante búsqueda de rentabilidad, ha llevado a la casi desaparición de la producción de seda dorada, a pesar de que este tejido proporciona una sensación y brillo aterciopelado incomparable, y se adapta perfectamente al clima tropical monzónico de esta parte del mundo.

A finales del siglo XX, todavía quedaban en Camboya unos pocos miles de tejedores/as que conservaban una tradición secular. Sin embargo, las técnicas utilizadas ya casi habían perdido la pompa que llegó a tener en la corte real del largo periodo imperial de Angkor.

Hay un dato que nos ayuda a hacernos una idea más precisa del esfuerzo titánico de preservación:
para obtener 100 kilos de seda dorada, se requiere de 1,000 kilos de capullos, y cosechar 150,000 kilos de hojas de morera.

De manera similar, y debido a las restricciones económicas y requisitos de producción, los árboles de morera de alto rendimiento han reemplazado a las especies locales, con una hoja más pequeña, pero que pueden soportar fácilmente los periodos de inundación durante el monzón.

Nos encontramos con dos especies locales tradicionalmente imbricadas; la seda y la morera, cuyas especificidades les permiten soportar el impacto de los cambios climáticos, y que, sin embargo, están al borde de la desaparición.

Entre la extinción definitiva y la supervivencia se ha interpuesto la señora Oum Sophea Pheach y su equipo de más de 100 personas, 80 de ellas mujeres.

Mujeres trabajando en la granja Golden Silk en Camboya

Mujeres del equipo de producción de Golden Silk Pheach trabajando la seda con técnicas tradicionales.

Una historia de amor

Cada tela es única, una obra maestra en sí misma que revela una filosofía de vida, un espíritu de unidad y humanidad, que, aunque inspirado en las glorias pasadas del arte Khmer, tiene vocación de extenderse más allá de las fronteras y abrir camino a un futuro donde el amor, la pasión y la belleza sigan teniendo su lugar.

La plantación y los talleres de Golden Silk están ubicados en la aldea Wat Prey, a unos 30 kilómetros al noreste de la ciudad de Siem Reap. Dicha localidad en un área particularmente pobre debido, entre otros factores, a su lejanía de los principales núcleos turísticos, y de las zonas agrícolas.

Sin embargo, Wat Prey ha supuesto el asentamiento perfecto para Golden Silk, ya que le permite mantener un entorno virgen lejos de pesticidas e insecticidas que atenten contra el sensible cultivo de las moreras y la cría de los gusanos de seda, y por otra parte posibilita poner al servicio de las poblaciones más vulnerables un recurso para vivir y empoderarse (al igual que la seda dorada).

El equipo de Golden Silk lo componen actualmente más de 100 personas (80 de ellos mujeres) provenientes de las aldeas cercanas que, con su participación en el proyecto, han encontrado un empleo y unos ingresos regulares. Estas mujeres se han visto empoderadas y reforzadas en su autoconfianza e independencia. Debido a la pobreza de la población circundante, muchas tejedoras y sus familias viven en las instalaciones, y cuando llega la temporada de lluvias, cuando las carreteras son casi impracticables, la mayoría de los empleados viven en el centro, lo que lo convierte a la granja en un pequeño pueblo.

Una historia de pasión

Imagen de archivo de un periódico francés haciéndose eco de la aldea para niños huérfanos que creó la señora Pheach en Battambang.

Después de sus estudios en Francia, la señora Pheach decidió regresar a Camboya para trabajar en los campos de refugiados en la frontera con Tailandia. El acuerdo de paz de París de 1991, supuso el regreso de miles de personas a sus localidades de origen, muchos de ellos huérfanos de padre y madre. En 1992, a fin de contribuir a paliar esta situación de vulnerabilidad, la señora Pheach creó una aldea para niños llamada Sovanaphoum Komar en la provincia de Battambang.

En 2001, comienza una nueva aventura para Pheach. Su amor por su país, su deseo de reconstruir el prestigio que tuvo la cultura Khmer y de revivir el conocimiento ancestral perdido durante la guerra, la llevó a trabajar como Directora del Centro Nacional de la Seda en Camboya. Así fue como descubre y aprende todas las actividades relacionados con la seda: desde la plantación de moreras, la cría de los gusanos, y todos los pasos necesarios hasta llegar al tejido.

Durante el desempeño de su responsabilidad, se dio cuenta como la seda dorada estaba perdiendo protagonismo, con lo que, impulsada por el deseo de recuperar la producción de esta especie local, funda la granja Golden Silk Pheach en 2002, dedicándose en cuerpo y alma hasta lograr domesticar este hilo abandonado para crear obras de arte únicas.

La señora Pheach es un referente para el empoderamiento de la mujer en el mundo. Su dedicación y esfuerzo y su lucha por mejorar las condiciones de mujeres y niños en zonas de pobreza extrema en Camboya, así como su lucha por mantener y preservar la cultura y tradición camboyanas a través de la granja de Golden Silk Pheach, le han valido numerosos reconocimientos a nivel internacional.

En busca de la flor de la vida

Pero la asombrosa historia de Golden Silk no acaba con la domesticación de la Seda Dorada. En los inicios de este proyecto, cae en manos de la señora Pheach una publicación que habla sobre una técnica perdida de tejido de la seda, así como de un misterioso tallado en piedra perteneciente a los muros del Templo de Angkor Wat y encontrado en el Museo Nacional de Phnom Penh. Dicha talla representa el patrón en seda de la enigmática y universal “flor de la vida”, con un diseño complejísimo de reproducir, y conocido como Brocatelle Real.

Desde ese momento, dio comienzo un arduo proceso que duró siete años tratando de conseguir una reproducción exacta de dicho patrón, y tras muchos intentos y la construcción de telares imposibles, finalmente se logró.

La flor de la vida, aspecto final en seda y su representación en piedra