Un kroma es básicamente una prenda tradicional de algodón o seda muy resistente y con multitud de aplicaciones en la vida diaria. Lo usan tanto los hombres, como las mujeres y los niños, y está tan ampliamente extendido a lo largo y ancho del país, que se ha convertido en un símbolo nacional.Los motivos más comunes en su diseño son los cuadros rojos y blancos o azules y blancos.

Símbolo de identidad

Originalmente, el kroma lo tejían a mano las mujeres de la casa. El proceso de elaboración duraba varios días. Primero, el algodón hilado se remoja en agua de arroz, para luego teñirlo parcialmente del color elegido. Finalmente se trasladaban a los bastidores de las tejedoras para hilo a hilo, comenzar a darle cuerpo.

Más allá de su utilidad, también tiene implicaciones sociales. Hubo un tiempo en el que reflejaba el estatus social del quien lo llevaba. En ese sentido es frecuente que los más ricos se decanten por el kroma de seda, tanto por ser una prenda más fresca y transpirable, como para diferenciarse del campesinado y de la gente humilde que no podía permitirse una prenda tan fina para el uso diario. También el color puede tener diferentes significados dependiendo del contexto.

Los orígenes

Algunas fuentes indican que la tradición de usar el kroma se remonta al menos hasta el período del Imperio de Angkor (S.IX-XV). Posiblemente la referencia más importante pertenece al embajador chino, Chou Ta-Kuan, quien visitó Angkor en el siglo XIII. En unos de sus escritos comentó: “Cada hombre o mujer, desde el soberano hasta el sirviente, se anuda el cabello y deja los hombros desnudos. Alrededor de la cintura usan una tira de tela, sobre la cual se anuda otra más grande cuando tienen que salir de sus casas «.

Otras fuentes vinculan sus orígenes a la fuerte influencia que la India, la tierra de los turbantes, tuvo en la vida y la cosmovisión de los camboyanos desde sus orígenes como unidad étnica y territorial.

El oscuro pasado reciente

Trístemente el kroma también formó parte del uniforme de los Khmeres Rojos (1975-1979), los cuales perpetraron uno de los peores genocidios que la historia de la humanidad ha conocido. Sin embargo, a pesar de los intentos de instrumentalización ideológica del kroma, éste símbolo sigue representando a la gente humilde, un pueblo, que a pesar de todo continúa mirando al futuro con vitalidad y esperanza.

La llegada del turismo

Cuando el turismo de masas comenzó a ser una realidad, muchas personas comenzaron a ver el kroma como un suvenir. Desde entonces, tanto empresas, sociales, como empresarios y ONGs han aumentado su producción adaptando los diseños tradicionales al gran público. Hoy en día, su producción y comercialización supone el sustento de muchas familias, además de una creciente proyección al exterior que contribuye indirectamente a promocionar Camboya como un destino atractivo y singular.

Al margen de su valor económico, también es un complemento textil ¡muy elegante!.

Brad Pitt llevando un kroma en su última visita a Camboya en el 2016

Los múltiples usos del kroma

Los camboyanos afirman que hay más de 60 usos documentados para el kroma. Entre los más conocidos y destacados están los que brindar protección contra el sol, el polvo, el viento, el frío y la lluvia. Se puede enrollar en la cabeza formando elaborados turbantes, o colocarlos con dos o tres dobleces rápidos. Así mismo los podemos encontrar anudados al cuello, colocados de forma casual sobre los hombros o envolviendo las caderas. Además de los usos que protegen frente a las inclemencias del tiempo, también pueden servir como falda, pareo, delantal e incluso pantalones cortos.

Hay que tener en cuenta que en el interior de las casas tradicionales no hay tabiques ni puertas que permitan la privacidad. Además, en la mayoría de las casas la zona de baño y aseo se encuentra en el exterior. Es en este contexto donde el kroma representa una pieza fundamental, ya que permite a hombres y mujeres asearse sin que se les vea las partes púdicas. Además de servir de toalla.

Los kromas también se transforman en cojines para cargar cosas pesadas en la cabeza, las mujeres que van al mercado los usan para llevar jaulas de pollos y otros animales pequeños mientras con sus manos libres llevar el resto en bolsas. Las madres los usan llevar a los bebés, los niños para acarrear gatitos y cachorros, Pueden servir como bolsas de la compra, como fundas para almohadas, camas y sillas; pueden usarse como improvisados espantamoscas y pueden colgarse en el interior de un tuc tuc a modo de hamaca para que el conductor pueda echar una cabezadita. Finalmente, podemos incluso verlos a modo de cuerda para guiar a las personas ciegas cuando piden limosna.

Covid-19 en Camboya, Preguntas y respuestas.

Según el Ministerio de Salud, hay 291 casos registrados, de los cuales 8 permanecen activos y en cuarentena. El primer caso se diagnosticó a finales de enero en la localidad costera de Sihanoukville.

Hasta el momento no se han registrado muertes por Covid-19 en Camboya.

A nivel interno: A principios de mayo, se cerraron los colegios, cines, salas de masaje, karaokes y restaurantes con actividad nocturna. Como recomendación se informa mediante radio, televisión, redes sociales, megafonía, locución telefónica, pantallas gigantes, y anuncios varios, de las medidas preventivas de higiene básica anunciadas por la OMS, junto con el uso de la mascarilla y un número máximo de 10 personas por reunión (contravenir la recomendación no es objeto de penalización). Paralelamente, a mediados de abril se suspendieron los actos del Año Nuevo Camboyano, así como todos los festivales y celebraciones oficiales que implicaran encuentros y/o manifestaciones en masa. Finalmente los actos por el Año Nuevo se han celebrado en agosto, con una duración de 2 semanas, y los festivales de Pchum Ben y del Agua en septiembre y octubre respectivamente. El objetivo fundamental detrás de estas medidas han sido el de activar el consumo interior y compensar en alguna medida las enormes pérdidas en el sector servicios.

Tanto los colegios privados que hayan negociado la reapertura con el gobierno, así como la primaria en la educación pública, han iniciado su actividad en los centros escolares a principios de septiembre, bajo estrictas medidas higiénicas y de distanciamiento. Se espera que a lo largo del mes de noviembre se pase a la Fase 3 y se reinstituya el horario lectivo en todas las etapas de la educación pública observando las medidas de higiene y distanciamiento habituales.

Control de fronteras: Con respecto a las medidas de control fronterizo, en el mes de marzo, Camboya prohibió oficialmente la entrada a los ciudadanos de los siguientes países: Irán, Italia, España, Francia, Alemania y los Estados Unidos.

Aunque el número de países a los que se les prohibía la entrada era limitado, la realidad es que existía un cierre de fronteras de facto, ya que la mayoría de los países, tanto de la región como fuera de ella, han prohibido la entrada y salida de personas, a lo que hay que sumar la reducción significativa del número y la frecuencia de vuelos.

A finales del mes de marzo se levanta la prohibición a los viajeros de los países anteriormente mencionados, pero se exige el cumplimiento de múltiples y costosos requisitos. A estos requerimientos hay que añadir que se ha suspendido el servicio de obtención de visado a la llegada así como el servicio e-visa. En ese sentido sólo se podrá obtener visado de entrada solicitándolo anticipadamente en embajadas y consulados de Camboya en el extranjero.

ÚLTIMA HORA:

Teniendo en cuenta el elevado número de contagiados provenientes de Malasia e Indonesia en el mes de julio, el gobierno ha decidido prohibir la entrada a viajeros provenientes de esos dos destino de forma indefinida. La medida se hace efectiva desde el 1 de agosto de 2020.

Sobre el papel si es posible, sin embargo, salvo caso de extrema necesidad, no es recomendable por las siguientes razones:

Mientras la mayoría de los países han optado por cerrar las fronteras sin más, Camboya ha seguido una vía diplomática de disuadir a los viajeros para que no vengan a no ser que tengan razones de peso. Para ello ha impuesto las siguientes medidas a la llegada:

– El viajero deberá portar un certificado médico oficial traducido y expedido en las 72 horas anteriores a la llegada, donde se especifique que se ha hecho el test del Covid-19 y está libre de él.

– Un seguro de viaje que cubra al menos 50.000 dólares.

– Igualmente al viajero se le llevará a cabo un test de confirmación en un hospital público, y deberá esperar confinado en su hotel al resultado del mismo (24-48 horas).

Si el resultado del test a la llegada diera positivo, o cualquiera de los viajeros que hubiera compartido vuelo diera positivo, todos deberán pasar una cuarentena de 14 días.

A las medidas anterior, a principios de junio se le añaden las siguientes:

– Un depósito de garantía de 3.000 dólares.

– El viajero correrá con todos los gastos derivados de las pruebas, tratamiento y confinamiento. Se entiende que el seguro de viaje cubriría dichos gastos, sin embargo, el pago se hará deduciéndolo del depósito, lo que obliga al cliente a gestionar con el seguro la forma de recuperar las cantidades.

A estos requerimientos hay que añadir que se ha suspendido el servicio de obtención de visado a la llegada así como el servicio e-visa. En ese sentido sólo se podrá obtener visado de entrada solicitándolo anticipadamente en embajadas y consulados de Camboya en el extranjero.

Por otra parte, el número y frecuencia de los vuelos que entran y salen del país es muy bajo. Para destinos de larga distancia, las alternativas vía Korea, Japón o China exigen múltiples escalas, son escasas y muy caras. Además, hay que tener en cuenta las restricciones fronterizas en otros continentes a fin de valorar si es posible alcanzar el destino final o no. Si a esto sumamos que los principales aeropuertos de conexión de la región (Tailandia, Vietnam y Singapur) permanecen con sus fronteras cerradas a cal y canto, nos hace concluir que todo no es más que un simple brindis al sol cara a la galería, pero sin ninguna trascendencia de orden práctico.

ÚLTIMA HORA:

Teniendo en cuenta el elevado número de contagiados provenientes de Malasia e Indonesia en el mes de julio, el gobierno ha decidido prohibir la entrada a viajeros provenientes de esos dos destino de forma indefinida. La medida se hace efectiva desde el 1 de agosto de 2020.

Tailandia ha abierto sus fronteras en agosto pero solo para ciudadanos tailandeses retornados y/o ciudadanos no tailandeses que cumplan una serie de requisitos, tales como: que tengan una relación directa de parentesco con un ciudadano tailandés, que posean un certificado de residencia, estudiantes del sistema educativo formal, miembros de tripulación, diplomáticos, personas con necesidad de tratamiento médico que no sea Covid-19, etc.

Para el resto del mundo se han abierto las fronteras en octubre, pero solo para turistas que soliciten un visado de 3 meses o más. Igualmente dichos turistas deberán llegar al país en vuelos charter o jet privados, ya que no se permite la entrada de vuelos comerciales, así como el cumplimiento de innumerables requisitos y someterse a una cuarentena obligatoria de 14 días a la llegada.

Dependiendo de cómo vaya la experiencia, y la evolución de los acontecimientos en Europa y en el resto del mundo, entendemos que todas estas medidas se irán suavizando y matizando, ya que el turismo es una de las principales fuentes de riqueza e ingresos, para Tailandia en primera instancia y seguido de cerca por Camboya y Vietnam. Además, a la necesidad de recuperación económica hay que añadir la oportunidad de promocionar el sudeste de Asia como un destino seguro y de bajo impacto del Covid-19.

En julio se han abierto las fronteras con corredores seguros dentro de Europa. A día de hoy se han impuesto nuevas restricciones a la medida debido a el rebrote de casos en algunos países, no obstante, la medida sigue vigente en líneas generales. En Europa la segunda ola coincidiendo con la llegada del invierno está siendo muy pronunciada, obligando a muchos países a volver a la cuarentena. Con este panorama no vemos posibilidades reales de que los viajes comiencen a materializarse y a normalizarse antes de mediados del 2021, y dependiendo de los resultados de las campañas de vacunación previstas.